Reflexión: La Resurrección de Cristo es un acto de fe.

¡Cristo ha resucitado, Aleluya!, mi corazón se llena de alegría, porque hoy en la Iglesia y en nuestros corazones celebramos la Triunfante Resurrección de Jesús que está vivo y que se quedará con nosotros hasta fin de nuestros días, así lo prometió.

 

Hoy quiero hablarles sobre la Resurrección de Cristo que es un acto trascendental, puesto que nadie vio el hecho tal cual, pero que supera nuestra capacidad de razonamiento, incluso aunque lo viéramos en video, por ejemplo, el creer es un acto de fe. El mismo Cristo que anduvo con sus discípulos, es el mismo Cristo Resucitado. El Cristo histórico, es el mismo Cristo de la fe; y lo vemos con su cuerpo glorioso en las apariciones con las señales de los clavos y la lanza que atravesó su costado.

 

El significado de la Resurrección de Jesucristo es salvación y vida eterna para todos nosotros, para todo aquel que cree en el Hijo de Dios, quien se hizo hombre para morir por todos los pecadores y salvarnos del castigo eterno. La Resurrección significa la victoria de Jesús sobre el pecado y la redención para el pecador.

 

Pienso que a veces, puede entrar en la mente el hecho de vivir tanta Semana Santa, recordar cada año esos acontecimientos, esa gran verdad que quizá no nos damos cuenta de lo grandiosa que es, en su sencillez. Para entenderla nos puede ayudar el imaginar la experiencia que hicieron los apóstoles durante los momentos de la pasión y muerte de Cristo. Cristo para ellos era todo; su Amigo, su Maestro, su Camino, su Fuerza, Él era todo y, de repente, de un día para otro, ven que Jesús no se defiende, le traicionan, lo golpean, lo crucifican… ¡lo matan!. Cristo había muerto. Y con Él, habían muerto sus ilusiones, sus ideales, su confianza, su felicidad.

Pero, situémonos en el momento de la Resurrección, el apóstol San Juan, el discípulo amado. Este discípulo se vio inmerso ante la duda en aquellos tres días, sabía muy bien lo que sentía, pero no veía nada. Cuando entró al sepulcro, entonces vio y creyó y dio fe de lo vivido con Jesús, la cruz, su amor fue real. Entendió que había que morir para resucitar. “Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero, vio y creyó. Pues no habían entendido todavía la Escritura: ¡Él debía resucitar de entre los nuestros!. (Jn 20, 8-9).

 

Vivir la Resurrección de Cristo es vivir en la alegría de la Pascua y con la atención y tensión  en nuestra vida, de la vida eterna y eso se logra cumpliendo la voluntad de Dios, así como Él la cumplió, fue obediente hasta la  muerte y una muerte de cruz. Así nosotros debemos vivir cumpliendo los mandamientos de Cristo y poder gozar de esa tierra prometida, porque la Resurrección de Cristo significa que resucitaremos al igual que Él.

 

Mi bendición.

 

 

 

 

 

Padre Edwin Baños.